miércoles, 25 de mayo de 2011




Esta viñeta me da a entender la manera en la que coartamos la imaginación y los intereses de los niños más pequeños y vulnerables, ya que ellos dentro de sus limitaciones y posibilidades, tienen sueños que desean cumplir y llevar a cabo en un periodo corto de tiempo, como después de clase, en el fin de semana,... pero nosotros como maestros o padres llegamos y les establecemos nuestras intenciones a las que sin mayor rechiste van a tener que hacer caso, dejando a un lado todo con lo que habían soñado.
Tanto desde el punto de vista del maestro como el del padre, la relación con el niño debe consistir en un proceso mutuo, en el que se debe escuchar a las dos partes y según las circunstancias llevarse a cabo y cumplir los intereses y los deseos más factibles para ese momento. Pero en este proceso no debe debe regir la ley del mayor, la cual por desgracia utilizamos muy a menudo, ya que niños tan pequeños se limitan a hacer caso por el hecho de no saber defender sus posturas o por miedo a los castigos ante las posibles reprimendas.
Con situaciones como éstas podemos conseguir que el niño sea muy defensivo antes cualquier situación cuando crezca para poder así luchas por sus intereses o que sea tímido y los demás se aprovechen de su bondad y resguardo para hacer lo que quieran con él sin que este haya aprendido a defender sus posturas desde un punto de vista coherente y constructivo.

lunes, 16 de mayo de 2011



Como venimos viendo en otras viñetas, se trata el tema y la realidad de como muchos niños han de jugar en las calles por que sus residencias no tienen una zona común donde poder realizarlas con seguridad. Los niños tienen derecho de poder jugar en su tiempo libre, desarrollando así sus habilidades cognitivas, motoras, lingüísticas,... pero debido al mundo de violencia, secuestros, atropellos,... en el que nos encontramos resulta muy complicado encontrar un lugar donde los niños puedan hacerlo libremente, sin molestar a nadie y sin poner en peligro sus vidas.
La verdad es que este niño en concreto tiene mucha suerte, ya que dispone de una terraza donde posiblemente pueda jugar solo, sin molestar y sin ser molestado. Aunque probablemente no sea consciente de la suerte que tiene al disponer de ella. Seguro que muchos niños que no dispone de lugar donde jugar se contentarían con un cuarto de la terraza de este pequeño y es posible que éste al no valorar el espacio que tiene pille rabietas, se aburra fácilmente y quiera irse a otro lado,como un parque a jugar.
Esta viñeta me lleva a la conclusión de que debemos hacer conscientes a los niños desde pequeños de la suerte que tienen por tener una casa, una terraza, un juguete,... para que así aprendan a valorar todo lo que les rodea, y como en otras viñetas dije hacernos personajes de la vida de los niños y ayudarles en lo posible a poder jugar aunque sea un rato al día, mientras los vigilamos o los llevamos al parque.

jueves, 12 de mayo de 2011

Coche




En la viñeta vemos a dos niños jugando detrás  de un cartón posiblemente, en forma de coche, están entretenidos con juguetes que para ellos son divertidos. La única razón posible de que el autor haya dibujado  esta viñeta es que los niños durante su infancia no tienen un lugar adecuado y correctamente delimitado para realizar la actividad que les corresponde como es el acto de jugar y divertirse con sus amigos. Desde el nacimiento los niños sienten ese impulso de tocar todo lo que tienen a su alrededor para realizar descubrimientos y entretenerse, por ello es normal que un niño se enfade o pille una rabieta cuando durante largos periodos de tiempo lo mantenemos encerrado en casa o no le dejamos jugar libremente.
Existe una gran inseguridad en la sociedad, por lo que es normal que los padres no dejen jugar a los niños en la calle cuando no se dispone de zonas comunes en los edificios o espacio en las casas, pero deberían poner todo de su parte y dedicarle un tiempo al día al juego y la diversión de los niños, ya sea acompañándolos al parque, permitiendo que varios amigos se junten en una casa, llevándolos a zonas donde no molesten y sean más "seguras".

viernes, 6 de mayo de 2011




La viñeta describe como un alumno entra a clase dos horas más tarde, poniendo como excusa que había estado recuperando el tiempo que ayer no puedo dedicar a jugar porque tenía deberes que hacer. Desconozco la reacción del maestro ante tal respuesta pero como maestro "cerrado" que parece supongo que pensará es que hacer los deberes es la obligación del alumno.

Desde mi punto de vista, los deberes no es algo ni bueno ni malo, supongo que como todo, simplemente depende de como los utilices y con que objetivo. Conforme van creciendo los alumnos, es normal mandar deberes como estudiar o repasar lo dado en clase, pero desconozco la verdadera necesidad de mandar deberes a los alumnos de infantil, quitando tiempo a los niños para jugar y divertirse. Son muchos los padres que consideran buenos los deberes, ya que así logran tener entretenidos a los niños durante buena parte de la tarde, aunque hay otros que no están tan de acuerdo con este sistema.

Personalmente creo que el horario de clases en Educación Infantil es bastante extenso y está bien repartido como para poder trabajar mediante una buena organización todos los habilidades necesarias y los conocimientos que se precisan en esta etapa, por lo que no resulta verdaderamente preciso el uso de los deberes en las horas extraescolares. No obstante, es bueno el uso de las fichas y los deberes de manera alternativa, de forma que los alumnos lo entiendan como una recompensa por el trabajo bien hecho en clase y no como una obligación.

miércoles, 4 de mayo de 2011




Vemos a tres niños jugando en la calle con una pelota, al lado hay un cartel en el que explican que están jugando. Esta viñeta me recuerda a esos barrios, en los cuáles los edificios no disponen de zonas verdes o canchas para que los niños de los bloque puedan jugar, por lo que los padres con tal de quitárselos un poco de encima y que estos se entretengan les permiten irse a jugar a calles cercanas, donde transitan coches, personas,... por lo que su juego puede molestar a las personas que anden por la calle.

En la viñeta los niños piden perdón por jugar en la calle, porque posiblemente más de un adulto se haya quejado porque han entorpecido en su camino o han lanzado la pelota pudiendo ocasionar molestia a algún viandante o automóvil. Jugar en la calle a parte de provocar molestias a los demás puede originar peligros, como posibles atropellos o distracciones que provoquen accidentes.

Es algo normal en los niños querer jugar y divertirse y si en casa no pueden hacerlo, la calle es la única alternativa posible. En este caso creo que lo mejor, aunque no siempre posible, sería la participación y el interés de un adulto de llevar a los niños a jugar a un parque donde desaparezcan los peligros y evitando molestar a otras personas.



En esta viñeta hay tres personajes básicos, el alumno, la maestra y la madre. A lo largo de la viñeta se observa como el niño hace caso a las indicaciones de los adultos, los cuales en múltiples ocasiones a lo largo del día establecen normas que se contradicen, por un lado la madre le manda que no se ensucia, en cambio la maestra le manda correr otra vuelta. Estas contradicciones según el lugar donde se encuentre el alumno, ya sea colegio u hogar, ocasionan en múltiples momentos "caos" mentales en la mente del pequeño que intenta recordar las órdenes que se le establecen para así evitar ser castigado o reñido por el adulto que esté a su cargo.

La mejor solución para este conflicto de ideas en el niño se centraría en una comunicación más o menos constante entre la maestra y los padres, para que de este modo puedan encaminar la educación del niño desde los primeros momentos en sintonía, facilitándole así la difícil tarea al pequeño. La vida para el alumno debe basarse en un solo mundo y no en dos mundos separados que ocasionen comportamientos diferentes en función de si se encuentra en casa o se encuentra en el colegio.

No sólo en el ámbito de las normas es bueno un interés por parte de los padres, sino que deberían acostumbrarse a intervenir en el desarrollo que va teniendo lugar en sus hijos, para poder realizar una actividad conjunta entre todos los miembros que forman el entorno cercano del niño.