En esta viñeta hay tres personajes básicos, el alumno, la maestra y la madre. A lo largo de la viñeta se observa como el niño hace caso a las indicaciones de los adultos, los cuales en múltiples ocasiones a lo largo del día establecen normas que se contradicen, por un lado la madre le manda que no se ensucia, en cambio la maestra le manda correr otra vuelta. Estas contradicciones según el lugar donde se encuentre el alumno, ya sea colegio u hogar, ocasionan en múltiples momentos "caos" mentales en la mente del pequeño que intenta recordar las órdenes que se le establecen para así evitar ser castigado o reñido por el adulto que esté a su cargo.
La mejor solución para este conflicto de ideas en el niño se centraría en una comunicación más o menos constante entre la maestra y los padres, para que de este modo puedan encaminar la educación del niño desde los primeros momentos en sintonía, facilitándole así la difícil tarea al pequeño. La vida para el alumno debe basarse en un solo mundo y no en dos mundos separados que ocasionen comportamientos diferentes en función de si se encuentra en casa o se encuentra en el colegio.
No sólo en el ámbito de las normas es bueno un interés por parte de los padres, sino que deberían acostumbrarse a intervenir en el desarrollo que va teniendo lugar en sus hijos, para poder realizar una actividad conjunta entre todos los miembros que forman el entorno cercano del niño.
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