lunes, 14 de marzo de 2011



En la viñeta vemos a algunos alumnos y a la maestra en clase. La maestra le pide a uno de ellos que les diga el cuento que se ha inventado. El niño comienza a contar su cuento, el cual esta basado en la realidad que el siente, el aburrimiento de ir a la escuela obligado por su madre con una maestra mala, pero cambiando el protagonista por un gato. La maestra se da cuenta de la similitud que el niño intenta plantear con su vida misma y se cabrea y no le deja continuar.
Como conclusión puedo afirmar que aunque los niños destacan por su imaginación, deben basarse en algo, tener un fundamento para hacer volar la imaginación. En este caso, el niño elige como base de su cuento su propia experiencia y vida para demostrar que no le gusta ir a la escuela y la maestra no es de su gusto.
Considero que el niño debe tener como cualquier persona libertad de expresión para decir lo que desee, aunque haya basado sus deberes en argumentos no muy adecuados. Creo que la maestra no debería haber reaccionado de esa manera.

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