En esta viñeta vemos a un padre y a un hijo, el padre le dice a su hijo que debe confiar en los demás, al mismo tiempo que observamos como el no confía en los demás, ya que tiene puestos muchos cerrojos en la puerta por miedo a que entren otras personas, e incluso, una cámara como portero para poder ver con certeza a las personas que llamen.
La moraleja que saco de esta viñeta se basa en el hecho de que tanto padres o como adultos buscamos transmitirles a los niños reglas, normas de convivencia y otros conocimientos pero únicamente de manera teórica, no nos damos cuenta que los niños no aprenden por teoría sino por imitación y observación de su entorno, no podemos intentar ir formando la personalidad de los niños de forma correctamente aceptada si nosotros no lo realizamos del mismo modo y por tanto le servimos de ejemplo.
Es muy bonito y fácil citar normas y comportamientos adecuados, lo difícil es saber llevarlos a cabo. Para que un niño pueda desarrollarse de forma mundialmente adecuada lo aconsejable es que se críe y eduque en este tipo de entorno, donde lo vea como algo normal y por tanto siga el ejemplo de lo que ve sin preocuparse de hacerlo, ya que le sale de manera involuntaria.
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